EN CRISTO

Para las nuevas generaciones es todo un laberinto escoger una verdadera imagen del Señor Jesús para creer en él ya que cada Iglesia, pero en especial las Sectas se complacen en presentárselo como un producto más del mercado y con una serie de etiquetas que hace que deseche de una cualquier otra presentación.
Esto es algo que hace dar vergüenza sinceramente ya que están torciendo totalmente la verdadera figura del Señor y están convirtiéndola en una oportunidad más para alcanzar sus intereses que muchas veces está muy lejos de la fe y del querer presentar a un Dios que desea ser conocido como Dios del Amor y de la Justicia.
El problema radica en que esto anterior de ninguna manera ayuda en una vivencia del seguimiento del Señor lo cual lleva a que las personas, en especial los jóvenes, se sientan vacíos y sin necesidad de seguir a ningún Jesús pues encontraron un Cristo demasiado desfigurado y sin sentido para sus vidas.
La verdad que la situación para el cristianismo actual es muy difícil no tanto por los que no creen en él sino precisamente por los que se llaman "cristianos" pero FANATICOS que por su manera de llevar esa fe, lo que hacen es desvirtuar totalmente esta experiencia maravillosa de creer en él como nuestro Señor y Salvador; Maestro de vida y Modelo perfecto de humanidad.

¿QUE SE NECESITA PARA VIVIR EN CRISTO?

Sin duda que una vivencia verdadera de la fe en el Señor Jesús parte de una convicción profunda de que su mensaje ha entrado totalmente en mi ser y que lo que él dijo e hizo lo estoy asumiendo como una manera de vivir mi existencia en el contexto o entorno que me rodea sabiendo que esto es asumido por mí con toda libertad y conciencia y que por lo tanto es algo que no va a atropellar a nadie (ni siquiera a mí mismo) ya que la vivencia del mensaje de Jesucristo es de paz universal, de fraternidad y de entrega incondicional, sabiendo que desde el momento en que yo me decidí por Cristo, todo ser humano es mi hermano y que yo debo ser el último en cuanto a títulos, pero el primero en cuanto a servicio y disponibilidad para que haya justicia y "Reino de los cielos" allí donde yo vivo.

En la fe como en el amor no se trata de imposiciones, sino de convicciones; no se trata de decir que yo soy el mejor amante del mundo, sino vivirlo y manifestarlo con la propia existencia. Es por esto que una vivencia del ser cristiano implica no tanta palabrería y dichos en contra de los que no comparten mis intereses o ideas, sino de un testimonio de tolerancia, de entrega y de paz en la justicia que es lo que el Señor vino a enseñarnos. Esto lleva a una profunda relación con Dios y a hacer que Él sea nuestro padre, porque así es él: "¡es amor!"